domingo, 18 de diciembre de 2016

Balance, felicitación y prioridad; salud

Estamos finalizando diciembre y llega el momento de hacer balance del año que acaba, plantear los deseos, inquietudes y compromisos personales para el próximo y obviamente también llega el momento de, con más o menos sinceridad, repartir buenos deseos a todas las personas que nos rodean y queremos, apreciamos, amamos o únicamente nos toca “aguantar”…

Bajo mi punto de vista, es en estas fechas cuando parece que nuestros deseos para propios y ajenos más se banalizan, pierden la originalidad y sobre todo el orden prioritario de importancia.

Siempre que puedo intento diferenciar “lo urgente de lo importante” y “lo necesario de lo imprescindible” pero en ocasiones me encuentro con “conceptos” que acaparan las cuatro acepciones y debo abandonar mis ejercicios de “diferenciación” …

Hoy quiero hablarte de uno de esos conceptos “acaparadores de acepciones”; la salud…

Si ese “concepto” que cuando nos levantamos por la mañana ya contamos con que va a estar ahí, a los pies de la cama, esperando para que nos “la pongamos” junto con el pantalón, camisa, zapatos… Como algo más en la dinámica del día a día. Ese “concepto acaparador de acepciones” yo personalmente lo considero: urgente, importante, necesario e imprescindible.

Desde hace unos años cuando hablaba con un amig@ con el que hacía tiempo que no tenía contacto y me hacía la clásica pregunta de; “Que tal estás?” yo respondía siempre con la misma “muletilla”: “Tengo salud y un trabajo que me gusta. Con lo cual, en cuanto me levanto, tengo la mitad del día hecho y el otro medio… ya viene rodado”.

Creo que siempre he sido agradecido y consciente de lo que la salud suponía en mi vida, la verdad es que, salvo alguna época marcada por el stress producido por temas laborales, hasta la fecha había sido buena, no había tenido grandes problemas y afortunadamente, en mi entorno cercano, la salud tampoco había faltado o siempre se había conservado en unos límites muy aceptables y sin grandes sustos.

Desde hace bastantes meses mi muletilla y el “concepto acaparador de acepciones” se desmontó debido a un par de temas de salud muy graves contra los que sigo luchando… Había perdido en un momento “la mitad del día” y el otro medio, obviamente, no venía rodado, menos aun cuando me encontraba ingresado en un hospital sometido a unos tratamientos serios y complicados para intentar recuperar mi bien más preciado… Mi salud.


Espero que con respecto a mi último comentario tu tampoco tengas dudas, imagino que tu bien más preciado también es tu salud. ¿No?

Dice el título de una famosa canción de los ’60 “salud, dinero y amor” … Yo estoy convencido que con salud y trabajo los otros dos miembros de la ecuación, el dinero y el amor vienen rodados o como poco son más fáciles de conseguir.

Me reúno periódicamente con un grupo de buenos amigos que compartimos aficiones y pasiones por el mundo marino y todos estamos entorno a la cincuentena. En esas fantásticas y saludables reuniones, que suelen hacerse alrededor de una mesa cenando o junto a la barra de algún bar, solemos hacer un exhaustivo repaso a nuestras situaciones personales tocando “todas las patas” de nuestro día a día; trabajo, economía, estados de animo, relaciones con la pareja… y por supuesto; salud… Como puedes imaginar con 50 años todos tenemos alguna “goterilla” o “pequeña avería” de la que hablamos en estas reuniones… En esta situación también empleo una “muletilla” que con la que estoy de acuerdo y la que, a título personal cumplía, a rajatabla: “Chicos, a partir de nuestra edad, si cuando te levantas por la mañana de la cama no te duele nada es que estas muerto…”

En una de las entradas anteriores del blog te hablaba de la Pirámide de Maslow, comentaba que en el primer nivel o escalón de necesidad se encuentran las necesidades básicas, las necesidades que tenemos desde el momento de nacer: respirar, beber, alimentarnos, dormir, protegernos de las inclemencias del tiempo, incluso el sexo… Quizá se me olvido incluir un escalón previo que di por supuesto y que supone la necesidad más, básica, urgente, importante, necesaria e imprescindible… La salud.

Desde Fabricando Sueños te deseo de corazón que hayas tenido un maravilloso año 2016, que en él se hayan cubierto todas o al menos muchas de tus expectativas, que haya sido provechoso y lleno de muchos pequeños y grandes buenos momentos, pero sobre todo te deseo que el próximo sea un “saludable” y fantástico año, que tengas mucha salud, una salud enorme, con mayúsculas, recuerda que no es gratis y que debes ser agradecido todos los días por tenerla, que cuando nos falta lo más mínimo estamos perdidos…

Por supuesto que también te deseo que laboral, económica, personal y emocionalmente tengas un año inolvidable, pero sobre todo y durante 2017 no dejes de ser agradecido con la salud, ella te dará la fuerza para resolver todos los problemas que puedan aparecer, avanzar en tu trabajo, disfrutar con tu familia y amigos, luchar por tus sueños e intentar ser todos los días muy feliz…

Porque el fin de "esta película que es la vida" es ser lo más felices que podamos… Y a esto ayuda mucho, mucho la salud…


Desde Fabricando Sueños te deseo Felices Fiestas y muy saludable 2017 


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