martes, 26 de abril de 2016

Si quieres que algo nuevo llegue a tu vida…

Si quieres que algo nuevo llegue a tu vida, tienes que hacer espacio para recibirlo… La ley del vacío

La otra tarde entré en casa y al intentar colgar la cazadora en el armario me di cuenta que no cabía, extrañado por la falta de espacio comencé a revisar la ropa que guardaba y descubrí que la mayoría no la reconocía porque hacía años que no la utilizaba y probablemente nunca más la utilizaría.

Algo similar me ocurre también con la música, libros o películas que acumulo y que no tengo tiempo para ver, oír o leer, o con los aparatos electrónicos que obsoletos o averiados llenan varios cajones de casa junto con todos esos cables, transformadores y accesorios que guardo y que nunca recuerdo a qué aparato se corresponden o que uso concreto tienen.

También guardo papeles, facturas, documentaciones… de hace muchos años que en realidad nunca voy a volver a necesitar (en el caso de que en alguna ocasión lo hubiera necesitado) y que lo único que hacen es ocupar espacio inútilmente y acumular polvo.

Quizá lo que acabo de narrar te resulta familiar… A “poca edad” que tengas, si no te has ido desprendiendo de lo que no utilizabas, estoy convencido de que a día de hoy reúnes muchos más objetos de los que usas y necesitas y además ese “exceso de cosas” suele ir acompañado de “exceso de desorden” que puede “tender a contagiar” más facetas de la vida. 

Si has realizado alguna mudanza estoy seguro de que has intentado aprovechar esa circunstancia para hacer “limpia” de lo superfluo que habías acumulado de una forma casi compulsiva. Cuando cambiamos de casa queremos mantener nuestros recuerdos pero también añadir cosas nuevas, para ello, como decía en el título de la entrada, para que algo nuevo llegue a nuestras vidas debemos hacerle espacio para recibirlo. Y eso conlleva deshacernos de todo lo innecesario que nos acompaña, nos rodea, no utilizamos y está ocupando nuestro espacio y/o tiempo.

He vuelto a encontrarme con este texto que, aunque quizá lo conozcas, creo que merece la pena releerlo de vez en cuando, a mí me parece que sin llegar a ser muy “científico o filosófico”, de una forma sencilla y directa, nos aporta ideas y pautas muy interesantes para nuestro día a día, es la “ley del vacío” de Joseph Newton: 

¿Tienes el hábito de juntar objetos inútiles, creyendo que un día (quién sabe cuándo) vas a necesitarlos?

¿Tienes el hábito de juntar dinero, sólo para no gastarlo pues piensas que en el futuro podrá hacerte falta?

¿Tienes el hábito de guardar ropa, zapatos, muebles, utensilios domésticos y otras cosas del hogar que ya no usas desde hace mucho tiempo?

¿Y dentro tuyo...? ¿Tienes el hábito de guardar broncas, resentimientos, tristezas, miedos y demás?

¡No hagas eso! ¡Va contra tu prosperidad!

Es preciso que dejes un espacio, un vacío, para que cosas nuevas lleguen a tu vida.

Es preciso que te deshagas de todo lo inútil que hay en ti y en tu vida, para que la prosperidad llegue.

La fuerza de ese vacío es lo que absorberá y atraerá todo lo que deseas.

Mientras estés, material o emocionalmente, cargando sentimientos viejos e inútiles, no tendrás espacio para nuevas oportunidades.

Los bienes necesitan circular... Limpia los cajones, los armarios, el cuarto de fondo, el garaje...

Da lo que ya no uses... La actitud de guardar un montón de cosas inútiles encadena tu vida.

No son los objetos guardados los que estancan tu vida... sino el significado de la actitud de guardar...

Cuando se guarda, se considera la posibilidad de falta, de carencia, se cree que mañana podrá faltar, y que no tendrás manera de cubrir esas necesidades...

Con esa idea, le estás enviando dos mensajes a tu cerebro y a tu vida:

Que no confías en el mañana y que piensas que lo nuevo y lo mejor NO son para ti, por eso te alegras guardando cosas viejas e inútiles.

Deshazte de lo que ya perdió el color y el brillo, deja entrar lo nuevo a tu casa y dentro de ti mismo.

Como decía, sin que debamos tomarlo al pie de la letra, como pienso que no debemos tomarnos nada de lo que leemos u oímos, contiene ideas muy interesantes. El “fondo” es hacer espacio eliminando lo innecesario y dejar lugar para todo lo bueno que podemos recibir si dejamos un hueco para ello. 

En el aspecto más material, es cierto que a muchas personas les resulta difícil deshacerse de esos objetos pero pienso que carece de sentido guardar tantas cosas superfluas, inútiles o “por si acaso” y cuanto más nos resistamos a vaciar, demostraremos estar menos predispuestos a cambiar y, bajo mi punto de vista, mejorar.

Además, se trata de tirar lo que no queremos, usamos o necesitamos, y hay soluciones que no solo nos ayudan a nosotros como elementos individuales, también ayudan a los demás. Cerca de tú casa seguro que hay una parroquia, ONG, asociación vecinal… Que recogerán encantadas ropa y enseres en general para personas más necesitadas. Sin pretender escarbar en las conciencias, que cada uno tiene la suya y a buen seguro muy respetable, desde vender esos objetos, regalarlos a algún amigo o conocido o llevarlo a alguna ONG, asociación o parroquia todas son opciones válidas para ello y estoy seguro que además nos hará sentirnos mejor cuanto más altruista y solidaria sea la opción elegida. 

Como la mayoría de las "teorías que funcionan”, la ley del vacío es aplicable en otros escenarios, el ejemplo del armario con el que comenzaba esta entrada es muy gráfico pero a poco que nos fijemos le encontraremos muchos más ámbitos donde aplicarlo. Sin ir más lejos, cuando una pareja rompe su relación, suele ser muy complicado iniciar una nueva hasta que la anterior no está superada, hasta que el armario no se ha vaciado, ya que si intentamos introducir un nuevo “amor” en un corazón que está lleno (de esperanza en arreglar la situación, resentimientos, rencores, recuerdos demasiado cercanos…) será muy complicado que “quepa”. Se hace necesario admitir, asumir y superar la situación anterior (vaciar el armario), para iniciar una nueva con un mínimo de garantía de que la anterior no va a afectar a la que comenzamos.

Te recomiendo que te deshagas de todos tus lastres, de lo que te incomoda, lo que no te aporta, lo que te molesta, lo que no necesitas… Haz hueco en en todos los aspectos de tu vida y seguro que la irás completando con lo que realmente quieres, necesitas y te mereces.

Hoy me despido utilizando la metáfora del puzzle como si fuera nuestra vida... "A un puzzle lleno o saturado y que no nos convence es difícil añadirle mas piezas buenas".


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