miércoles, 12 de febrero de 2014

amigos, amiguetes, amigotes y… ciberamigos

Amigo: Aquel individuo con el cual se mantiene una relación de tipo interpersonal que se caracteriza principalmente por el afecto, el cariño y/o el amor que los involucrados en la misma se profesan entre sí.

Amiguete: Persona conocida con la que se mantiene una relación amistosa eventual y más superficial que en el caso anterior.

Amigote: Compañero habitual de juergas y diversiones.



Desde que Internet, y principalmente las redes sociales, se han incorporado en nuestra vida cotidiana el concepto de “amigo”, entre otros conceptos, ha cambiado sustancialmente su significado.

Aunque “ya tengo una edad” y en ocasiones lo piense, como mi actitud ante la vida no tiene los años que se empeña en indicar mi carnet de identidad, no puedo ni debo emplear la frase “ya no hay amigos como los de antes” Pero si es cierto que a las figuras tradicionales y semánticamente bien definidas de “amigo, amiguete y amigote” se une, gracias a las nuevas tecnologías, la del "ciberamigo” La famosa frase de “puedo contar los amigos con los dedos de una mano”por culpa de las Redes Sociales, ha pasado a la historia…

Hemos entrado en una vorágine acaparadora de amigos, fans, seguidores… Tendríamos que disponer de muchas manos y por ende de muchos dedos para "competir" con el joven seguidor medio de redes "tipo Facebook…" Los más jóvenes contabilizan el número de amigos “por cientos e incluso miles”.

Pero el hecho de que tengas "3.523 amigos” en Facebook o en cualquier red social no tiene porque implicar que seas la persona más querida del “mundo mundial” ni que tú tengas una capacidad desbordante de dar amor a la gente aunque sea cibernéticamente…

Por coquetería masculina (que también existe aunque no hagamos excesivo uso de ella) no quiero decir mi edad pero “los que nacimos en el 66” tuvimos que “adaptarnos” a las nuevas tecnologías un poco “con calzador” ya que “nos pilló” fuera de juego, sobre todo a la hora de utilizarlas como herramientas para nuestra vida personal o social… Creo recordar que la primera vez que “chateé” ya había cumplido los 43 años. Como dato significativo, aterrorizador en ocasiones, mi sobrino de 6 años ya no me llama por teléfono, me manda “whatsapps”… Con ello quiero decir que los más jóvenes o los muy jóvenes están más acostumbrados a un concepto, el de ciberamigo, que a los que aprendimos a “chatear” en los bares nos resulta más lejano.

Reconozco, y me siento orgulloso de ello, que tengo amigos en las cuatro acepciones que comento en la entrada de hoy, obviamente con mi lista de amigos no batiría ningún “Record Guinness” pero tampoco es mi intención, de momento no me ha dado por coleccionarlos. Tampoco defiendo el concepto de “mejor calidad que cantidad”… Creo que “tengo los que tengo”, los que me merezco y en ocasiones creo firmemente que solo “los que me soportan” (característica propia de los buenos amigos), pero ni busco desesperadamente amigos ni me opongo a conocer gente en mi vida personal.

Es cierto que con la edad me cuesta más trabajo “hacer amigos”, alguna mala experiencia en el pasado, desconfianza general, niveles "altísimos" de exigencia hacia los demás y falta de tiempo en esta sociedad "tan a contrarreloj" en la que vivimos suponen en ocasiones un lastre en el momento de "hacer amigos" ya que eclipsan la frescura e inocencia que tenia cuando era más pequeño a la hora de aceptar a nuevas personas en mi vida.

En lo poco que llevamos de año he tenido 3 experiencias totalmente distintas en cuanto a “amistad” se refiere y ello me sigue demostrando que la vida es sorprendente y que por supuesto merece la pena vivirla y disfrutarla con toda la intensidad que podamos. Como no soy capaz de encajar ninguna de ellas en las definiciones que yo mismo he planteado al comienzo de la entrada también me demuestra y me recuerda que tengo que desactivar mi parte pragmática del cerebro (muy útil en mi trabajo) más a menudo… No tengo porque definir todo lo que hago o siento en mi vida y en ocasiones se me olvida.
  • La primera experiencia de la que te hablo me resulta bastante familiar ya que cada cuatro o cinco semanas nos reunimos para cenar un grupo de “amigos” que compartimos afición por el mundo marino. Como ya he comentado en alguna ocasión, estas reuniones están cargadas de energía positiva, experiencias compartidas, humor, cariño, apoyo, ayuda y psicología de barra de bar (que me sigue pareciendo fantástica)… Podemos decir que la relación que vivimos este grupo de amigos es un curioso “max-mix” de las tres primeras definiciones, descarto la de "ciberamigos" ya que todos nos fuimos conociendo, hace ya muchos años, en chats de “chatear con vino, cerveza o bebidas espiritosas similares…”
  • La segunda experiencia la podría definir como un “reencuentro muy agradable” y tampoco la sabría catalogar en las definiciones propuestas. Después de estar bastante tiempo sin ver a una persona, aunque siempre hemos mantenido el contacto, es muy gratificante compartir con ese gran amigo-amiguete-amigote unos días de vacaciones realizando una actividad que a ambos nos apasiona aunque no pueda encajar la situación vivida en ninguna de las tres definiciones del comienzo de la entrada… Y tengo que reconocer que el no poder hacerlo tampoco me causa trauma alguno.  
  • La tercera ha sido una fantástica sorpresa. 25 años después de perder la comunicación, Internet” me ha puesto en contacto de nuevo con una amiga… Una amistad que comenzó de forma tradicional y en la que perdimos el contacto también de forma tradicional es recuperada de la forma más "avanzada tecnológicamente", quizá la podríamos denominar “ciberencuentro con regreso al… pasado” Y obviamente tampoco puedo definir la acepción de este amistoso encuentro dentro de las tres que yo mismo he definido y a la que deberíamos añadir alguna pincelada incluso de la cuarta por la herramienta utilizada para el reencuentro…

Espero que te estés preguntando a esta altura de la entrada de Fabricando Sueños, ya que yo lo he hecho mas de tres veces, para que defino tanto el concepto “amigo” si no soy capaz de catalogar ni mis propias experiencias al respecto… Esto demostraría que no tengo las cosas claras en mi vida, lo cual no es del todo falso, pero si hay una respuesta y es bastante sencilla; aunque definamos o estructuremos las cosas, en ocasiones más de lo debido, se puede disfrutar también, y mucho, de las fusiones de conceptos…


Hay que disfrutar de los amigos, amiguetes, amigotes, ciberamigos y de cualquier combinación que entre ellos pueda surgir o de las nuevas acepciones que podamos encontrar en el campo de las relaciones interpersonales. Pienso que como humanos que somos todos necesitamos compartir cariño, vivencias, experiencias, sensaciones e incluso amor…

Creo también que nos deberían importar poco los dedos que tengan las manos para contar amigos y menos aún pensar en dividir las secciones de las manos para los tipos diferentes de amigos… Nos debería importar más cuidarlos, compartir, mantenerlos, protegerlos y disfrutar con ellos… siempre y cuando busquemos intercambio y no "algo a cambio" ya que el interés no suele combinar bien con la amistad.

Soy de los que creen más en el “quien tiene un amigo tiene un tesoro” que en el “amigos para siempre” ya que “para siempre” en esta vida no hay nada… Ni si quiera “la vida”. Así que centrándonos en el concepto “Tesoro” como algo valiosísimo que puede ser efímero o simplemente tener fecha de caducidad, cuidemos, disfrutemos y compartamos con los amigos (independientemente del “tipo al que pertenezcan”) muchos momentos, o pocos, o los que sean, pero los que sean intentemos hacerlos intensos y gratificantes… Compartir tiempo, vida, momentos, vivencias, sensaciones… "de una forma gris" creo que no tiene mucho sentido o quizá ninguno… Seamos apasionados ya que siéndolo todo se disfruta mas, mucho mas…

 
Como ya he comentado, no colecciono amigos y no me preocupa, al menos no me quita el sueño, si tengo muchos o pocos… El día que me hice la pregunta, hace muchos años, de cuantos amigos realmente tenía obtuve la respuesta pensando en quién asistiría a mi funeral si eliminaba de la lista a familiares, vecinos y compañeros de trabajo... Obviamente no voy a contar aquí el resultado del macabro ejercicio mental, pero si tu te animas a realizar el mismo macabro “análisis cuantificado de amistad” y tu lista de asistentes supera la suma de los dedos de las dos manos puedes sentirte muy orgulloso… Te pido disculpas por lo, quizá, tétrico de mi comentario pero es cierto que no sabemos cuántos amigos tenemos hasta que la vida nos pone en una situación límite, en este caso he puesto la situación mas límite o la "última situación”… Es en esos momentos donde realmente descubriremos quién es “amigo, amiguete, amigote o ciberamigo” a este último le identificaremos perfectamente porque dará el pésame a tu familia a través de Facebook…

Un saludo y hoy además de animarte a luchar por tus sueños te animo a luchar por tus amigos, amiguetes, amigotes, ciberamigos y seres queridos en general…

P.D. También te invito a que te hagas amigo de Ronda de la Fortuna en Facebook... Si no llegamos a conocernos nunca en persona podremos decir que al menos somos ciberamigos  ;)  


3 comentarios:

  1. Tres sorpresas en un mes! eso esta genial....El dia que pierdas la capacidad de sorprenderte estarás muerto! Besoss grandes de una amiga (igual da la clasificación) :)

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  2. Lucho por seguir sorprendiéndome mucho y de cosas cada vez mas pequeñas... Como bien dices Paloma, dejar de sorprenderse es perder el interés y la ilusión por las cosas... Y sin interés e ilusión es más difícil vivir. Besotes "amiga" las clasificaciones como has visto en la entrada de hoy tiendo a fundirlas :)

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  3. Me ha gustado tu articulo sobre los amigos y la amistad. TIenes una gran facilidad de palabra!! Ya quisiera poder expresarme asi de bien.
    Sip, la amistad de algo que valoro mucho. No cuento cuantos ni me preocupa acumular tampoco. Mas bien cuidar lo que tengo y disfrutarlos.
    Tany

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