jueves, 25 de julio de 2013

Rodríguez. Un apellido estacional?

Con “Los Rodríguez”, al menos en esta ocasión, no me voy a referir al famoso grupo de Pop que triunfó en los años 90 capitaneado por Andres Calamaro (muy buenos por cierto). Tampoco voy a realizar una disertación sobre heráldica, estoy escaso de preparación en el tema y mi modestia y falta de pretenciosidad literaria me lo impediría... En esta ocasión me referiré a la figura de "el" o de “la Rodríguez", ese abnegado padre o madre de familia que permanece en la ciudad trabajando en época estival mientras el resto de su prole (mujer o marido e hijos) disfruta de la playa, montaña, pueblo, camping… 

Si, amig@s de Fabricando Sueños, hoy hablaremos de esa especie urbana en vías de extinción, de ese mito ibérico del cine español de los años 60 o de ese tópico del verano, como quieras considerar a la famosa “figura hispánica estival” imprescindible en todo verano que se precie. Si perteneces al 40% de los españoles que, estadísticamente, en alguna ocasión se ha quedado “de Rodríguez” sabrás de lo que hablo, y si perteneces al restante 60% también, ya que habrá sido tu pareja o tu familia la que se haya quedado paseando el famoso apellido en tu ciudad de residencia.

Nacemos para ser Rodríguez? La verdad es que la figura del "Rodríguez" es atemporal (no tiene edad mínima de inicio en la actividad) y asexual (pueden ejercerla indistintamente hombres y mujeres), con lo cual puedo decir, sin miedo a equivocarme, que independientemente de nuestro sexo prácticamente podemos ser "Rodríguez" si nó desde el mismo nacimiento si desde una temprana edad… Quién no ha deseado de pequeño que se fueran sus padres al cine para tener la casa para uno solo y poder "campar a sus anchas" poniendo los pies en el sofá y comiendo patatas fritas, palomitas o "chuches" sin la mirada inquisidora de sus progenitores? Este deseo, con el paso de los años, se incrementa, depura y perfecciona... Y cuando llegas a compartir, ya de adulto, tu vida con otra persona, en ocasiones, deseas que llegue ese día que tu pareja decide también ir al cine con sus amigos/as y dejarte el "hogar compartido", durante unas horas al menos, como "hogar para uso individual"… A esta figura podríamos denominarla el “Rodríguez ocasional” y pienso que es extremadamente recomendable para mantener pequeñas parcelas temporales individuales dentro de la vida en pareja que ayudan a que la relación se mantenga en unos niveles saludables de convivencia.

Cuando se habla del tema de “los Rodríguez” vienen a mi cabeza las  imágenes de nuestro cine de los años 60, con actores como Jose Luís Lopez Vázquez trajeados y encorbatados (nunca entendí como soportaban impertérritos el caluroso verano tan sumamente “abrigados”) “asaltando” en las salas de baile (las discotecas llegaron más tarde a nuestro país) a alguna jovencita en un intento, habitualmente infructuoso, de “ligar” en esos días de “libertad provisional” aprovechando que habían dejado a las familias en la playa mientras ellos permanecían en la ciudad “condenados” por su trabajo…

Debemos reconocer que nunca una “condena” dio tanta libertad, aunque fuera provisional y recordemos que en estos años (seguro que a los más jóvenes les parece imposible) no había teléfonos móviles y menos aún “geolocalización” lo que implicaba una cierta impunidad en los actos por falta de pruebas… Cuantas discusiones familiares habría ocasionado el wassap o el smartphone en esa época…? Bueno, la verdad es que imagino que las mismas que provoca actualmente, que sinceramente no son pocas y no lo digo yo, lo dicen los estudios... Las nuevas tecnologías sacan a la luz multitud de aventuras, escarceos amorosos e infidelidades continuadas 

Después de rememorar nuestra memoria histórica cinematográfica vamos a intentar acercar la realidad con algunos datos estadísticos objetivos, interesantes y actuales:

"Se prevé que este verano al menos un 26% de los españoles planea quedarse “de Rodríguez”, de los cuales un 6% son mujeres".

Según un estudio de una marca de cerveza denominado “II Barómetro Amstel sobre la masculinidad de los españoles” (la marca promotora del estudio está clara y el género elegido en la muestra también; hombres):

“A un 71 % de los encuestados, le gustaría estar al menos una semana solos en sus residencias habituales. Aunque hay gente que no se queda ahí y pide más pues hasta a un 14% de los encuestados les gustaría quedarse un mes solo en su casa.”  Imagino que para deshacerse de sus responsabilidades familiares y dedicarse en exclusiva a sus aficiones y/o amigos.

Si los encuestados son personas casadas o viviendo en pareja, como parece lógico ya que en caso contrario no serían “Rodríguez” sino “singles” que viene a ser un “Rodríguez indefinido”, entiendo la primera parte de lo indicado en la encuesta ya que he defendido en algún otro post (para el buen funcionamiento de las relaciones de pareja) el concepto de respeto de tiempos y espacios individuales, pero entiendo menos la segunda parte de la mencionada encuesta, porque; Si quieres pasar todas las vacaciones sin tu pareja… Para que o porqué estás en pareja?... Probablemente se deba a las incoherencias internas que tenemos los hombres en nuestras lindas cabecitas... En cualquier caso, bajo mi punto de vista, no deja de ser sorprendente el dato… Los hombres no solo queremos ser “Rodríguez”… Sino que queremos ser ademas “muy Rodríguez”

Al dato anterior le complementa este otro también llamativo; En caso de poder quedarse "de Rodríguez", “los sondeados declaran que invitarían a unas cervezas a sus amigos para ver un partido de fútbol o jugar una partida de póker (50%). También habría quien llegaría más tarde a casa (36%) o vería su película favorita a todo volumen (14%)”. Reconozco que resulta, al menos, curioso que ninguno reconozca que saldría a la primera discoteca de turno a perseguir jovencitas como en las películas de los años 60, con lo cual, siendo hombre debo pensar, en el buen sentido de la palabra si lo hubiera (que no lo hay), que mienten o mentimos como “bellacos”…

Insisto en mi teoría de los tiempos y espacios individuales… Las mencionadas por los sondeados deberían ser actividades que en la pareja, tanto hombres como mujeres, deberían poder hacer de forma habitual sin que por la ausencia de la misma llegue a surgir una “necesidad”, deseo o ansiedad por hacerlo... Tendemos a que nos guste más todo lo que más nos prohíben.

Aunque no lo reconozcamos abiertamente (los hombres no lo haríamos nunca sin la presencia de nuestro abogado) del estudio se desprende que los hombres seguimos anhelando emular al fantástico actor Jose Luís Lopez Vázquez en sus andanzas veraniegas cinematográficas por las salas de baile de la capital...

Sinceramente me hubiera gustado que la misma encuesta se hubiera realizado también a mujeres, como he comentado, aunque el porcentaje sea menor, también ellas ejercen en estos tiempos modernos (como diría mi abuela) de “Rodríguez”… Seguro que nos sorprenderíamos, muy probablemente para bien y llegaríamos a la conclusión de que somos diferentes y que comparado con ellas “los hombres somos en general de lo malo lo peor”, dicho en tono de broma y desde el cariño hacia mi sexo. Debo intentar ser objetivo pero no puedo tirar tantas piedras sobre mi propio tejado y mi genética.

Antes he comentado un grupo específico de "Rodríguez", los que he denominado “Rodríguez indefinidos” y me refiero a “indefinidos” en el sentido de que siempre están "de Rodríguez", viven solos y la mayoría no tienen intención de cambiar esa situación. La diferencia entre unos y otros es la “temporalidad” que no es ni buena ni mala es; diferente… Hacer algo de forma esporádica es divertido, excitante incluso… El que ese “algo” forme parte de tu cotidianidad le quita mucho encanto y como el “humano” es un ser insatisfecho por naturaleza nunca estará completamente a gusto en las formulas habituales de vida sea en “formato” pareja, “formato” single o cualquier “formato” que queramos inventar para compartir tiempos, espacios e intercambiar fluidos ya que pasado un corto espacio de tiempo todo será cotidiano… 

Bueno, como vamos llegando al final de la entrada de hoy y sabéis que en Fabricando Sueños intento dar siempre una pincelada en positivo, con mayor o menor fortuna, a todos los temas que trato, hoy quiero rescatar mi "teoría de los espacios" porque creo firmemente que con ella bien aplicada mejoraría la calidad de las relaciones de pareja. La figura del "Rodríguez" tendría una connotación mas de relax y menos de excitación y los "singles" no generarían tantas envidias, infundadas obviamente, entre los casados o "emparejados" al ver la libertad tan desaforada de la que disponen los primeros. 

Comparte tu tiempo, tu espacio y tu vida con quién quieras, pero déjate siempre un huequito individual, personal e intransferible donde hacer lo que quieras, con quién quieras y como quieras (hablo de huecos y actividades, no hablo de infidelidad y por supuesto tampoco la defiendo en ningún caso, creo que el que es o quiere ser infiel, se le de el espacio que se le de, siempre lo será)… Y por supuesto respeta que tu pareja haga lo mismo, esto es una teoría obviamente bidireccional… 

En cuanto a los “Rodríguez indefinidos” o “singles” creo que los dejaremos para una entrada “individual” en el blog, por aquello de mantener su “status privilegiado y exclusivo” según dicen de ellos los casados o emparejados… 

En definitiva, seas single, estés en pareja, seas Rodríguez, Pérez o Martínez se trata de intentar ser tod@s los más felices posible, así que… Luchemos por ello, por ser cada día un poco más felices intentando no anhelar lo que tiene el otro y en caso de hacerlo luchar por ello, no conformarnos con desear, anhelar o envidiar… Como me gusta decir; hay que soñar pero eso no es suficiente, hay que luchar por esos sueños… Soñar es fácil y quedarse únicamente en ello es, a todas luces, insuficiente... Y a esta vida no hemos venido a “suspender”, hemos venido “a por nota”.

Saludos y Sueña con Nosotros... 

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