viernes, 21 de junio de 2013

Verano; playa, montaña o divorcio?


Me temo que este fin de semana, ya definitivamente y después de tres intentos, me toca hacer la transición de la ropa de invierno a verano, guardar jerseys y abrigos para sustituirlos por camisetas y pantalones cortos. De momento he comenzado por dejar a buen recaudo el chubasquero y las “botas katiuskas”, dice el “hombre del tiempo” que ya no las necesitaré hasta dentro de unos meses… Si amig@s, irremediablemente ya está aquí el ansiado, para algún@s, verano. 

Las lluvias y las bajas temperaturas han impedido que pudiéramos disfrutar de una primavera “como mandan los cánones”, las tiendas, nuevamente, han tenido que devolver a sus almacenes la ropa que mi madre llama “de entretiempo”, esa que nunca utilizamos a gusto porque el día que lo hacemos o pasamos mucho frío o mucho calor… El clima en Madrid, donde se encuentra nuestra/vuestra fábrica de sueños, dicen los entendidos que es “mediterráneo continental” y aunque en un primer momento pueda parecer que se trata de un tipo de desayuno de hotel de lujo, es “solo” un clima.

Fuente: The Simpsons
Este clima “mediterráneo continental” se caracteriza por ser predominantemente seco y soleado. Tenemos una amplitud térmica muy grande y las diferencias de temperaturas entre invierno y verano son importantes. El verano, estación que ahora arrancamos, puede ser extremadamente caluroso superando incluso los 35º C a finales del mes de Julio y durante el mes de Agosto… Temperaturas que hacen proliferar la asistencia a piscinas y a realizar las reuniones de amigos en "terracitas" a últimas horas de la tarde acompañadas de la cervecita, tinto de verano o bebidas refrescantes varias. 

También se caracteriza el verano por las vacaciones escolares que ocupan prácticamente toda la estación y que en ocasiones son fuente de quebraderos de cabeza para padres e hijos ya que dentro de los hogares en los que tienen la fortuna de tener trabajo los padres (actualmente casi un milagro) es complicado adaptar las vacaciones a las de sus hijos, más aun teniendo en cuenta que los hijos tienen 3 meses solo en verano a los que hay que añadir Navidad y Semana Santa, mientras los padres tienen, “según convenio”, entre 30 – 32 días… Si no tienes la fortuna de que los padres de uno de los cónyuges o de los dos, por aquello de turnarse, quieran ejercer de abuelos activos incluso con los calores veraniegos, toca echar mano de la imaginación y buscar soluciones alternativas que van desde el típico campamento urbano que además de ingles pueden practicar otras actividades, habitualmente culturales, que mantienen ocupados a los retoños, hasta contratar a una “nany” temporal que vigile de vuestros vástagos mientras los padres estáis ocupados en levantar el país en vuestros respectivos centros de trabajo…


Si eres padre y además profesor puedes dar “gracias a la vida” como rezaba la canción, al menos en el tema que nos ocupa de las vacaciones ya que los días de asueto entre alumno y profesor varían muy poco, lo cual para la conciliación laboral-familiar resulta muy beneficioso.


Dentro de este hervidero de organizaciones veraniegas, unas mas sencillas que otras de solucionar, aderezadas con las altas temperaturas y cuando parecía que todo estaba resuelto, aparecen las estadísticas para tirar al traste un post que en un primer momento tenía que ser positivo, alegre, de camisa de manga corta y pantalones bermudas, y que gracias a datos empíricos tergiversa la imagen bucólica y playera que tenemos de los meses estivales… Ese dato es el siguiente:

“El verano provoca que aumenten los divorcios” en concreto al regreso de las vacaciones se produce un importante aumento de los divorcios…

No nos asustemos, es una afirmación incorrecta o “no totalmente cierta” los divorcios los provocan el desentendimiento entre las parejas… La segunda estación del año será responsable de muchas cosas (quemaduras solares, empachos de paella, picaduras de medusa, cortes de digestión por saltarnos las dos horas después de comer antes de zambullirnos en la playa o piscina) pero vamos, creo yo que la montaña, la playa, el pueblo o el destino elegido para las vacaciones no tiene como efecto secundario producir desentendimientos matrimoniales…


Es cierto que las estadísticas indican que a la vuelta de las vacaciones el índice de divorcios, alto durante todo el año, aumenta. Este aumento lo podemos entender sobre la base de que esa pareja que comienza las vacaciones, y que a la vuelta de las mismas se divorcia o se plantea la separación, salía de viaje o comenzaba la época vacacional con unos problemas de comunicación, apatías, desidias conyugales, tensiones, rencores, desentendimientos… Que durante las vacaciones lo único que hacen es “ponerlas en común” al permanecer más tiempo juntos, al compartir más tiempo libre, las 24 horas concretamente.

La frenética vida que llevamos impide el contacto en la pareja o mejor dicho hace que el contacto sea de muy pocas horas al día para convivir, arreglar, comentar, preguntar, hablar y por qué no, también discutir. Con lo que el fin de semana, con tantas horas en común es el tiempo ideal para solucionar los problemas o por qué no, también para discutir. Unas vacaciones no dejan de ser la “suma de varios fines de semana sin días de trabajo en medio” y al tener tiempo y “roce full time”, no disponible durante el año debido a las ocupaciones cotidianas, es más fácil que todas las asignaturas pendientes en la pareja, los problemas o las averías se manifiesten.

La realidad está ahí, creo que no descubro nada nuevo pero la entrada no encaja con el planteamiento de Fabricando Sueños en primer lugar porque intento ser positivo en todo lo que escribo y en segundo porque reconozco que si soy activista “pro-felicidad” pero ello no tiene porqué significar que soy “pro-divorcio”… Soy partidario de que las personas sean lo más felices posibles, en ocasiones una ruptura hace que las dos personas rehagan su vida e intenten buscar y encontrar una felicidad con la que ya no contaban como pareja… Cada caso es un mundo, como en todos los ámbitos de la vida, no podemos ni debemos generalizar pero lo que si tengo claro es que hay que tender a ser lo más felices posibles sin hacer daño a nadie sea en pareja o de forma individual. 

Vamos al lado positivo de la entrada del blog que quiero dejar una puerta abierta para que no me lluevan críticas de los sectores más conservadores de los lectores y halagos de los “abogados de familia” ávidos de clientes ya que en ninguno de los casos tendrían la razón completa. 

Que debemos hacer para evitar un posible divorcio a la vuelta del verano? Esta es una buena pregunta y el que piense que lo mejor es “no ir de vacaciones”, quizá no esté falto de razón pero no parece muy lógico no compartir con tu pareja los días de descanso. Aunque cabe una solución intermedia que es reservarse algunos días de “asuntos propios” en los que disfrutar las vacaciones de forma individual realizando actividades que a la otra parte de la pareja no le gustan. Por ejemplo, si tu pasión es el submarinismo y a tu pareja la proximidad al mar le provoca urticaria tendrás que cambiar de pasión, de pareja o como termino intermedio tomarte unos días para bucear y compartir el resto de las vacaciones con tu pareja. 

Volviendo a la pregunta que planteaba, para evitar una ruptura, separación o divorcio a la vuelta de las vacaciones sinceramente creo que debemos hacer lo mismo que para evitar las quemaduras solares o las picaduras de las medusas… prevenir. Y aunque para el caso de las urticantes medusas ya hay una crema que te protege del sol y además de la picadura de estos bellos cnidarios, de momento no existe una pomada “antidivorcista”, la solución en este caso no es de “uso tópica” pero si existe otra que es de posología interna y se llama sentido común y algo que va con él o que debería ir con él: la capacidad de ver y reconocer el problema que hay en nuestra pareja para poder buscar una solución al mismo. Si no vemos y sobre todo reconocemos que existe un problema en nuestra relación no podremos solucionar ni prevenir nada y la medusa nos picará… 

A mi modo de ver el mayor problema que existe actualmente en las relaciones humanas es la falta o en ocasiones incluso la ausencia total de comunicación. La única forma de solucionar, corregir o mejorar una situación es hablando primero de lo que ocurre o de lo que creemos que ocurre, reconozco que no es fácil, que cada uno/a tenemos un carácter y que resulta complicado en ocasiones plantear una situación de “vamos a hacer un kit-kat, y a poner encima de la mesa todo lo que nos preocupa, nos molesta…” y sobre ese tapete hablar, negociar y finalmente llegar a acuerdos o soluciones… Esto no asegura que se resuelva el problema pero lo que está claro es que no enfrentándote a él será imposible solucionarlo (creo que la única especie que utiliza esa táctica es el avestruz y no siempre le funciona, dicen que también hay divorcios entre las parejas de avestruces) el tiempo, y no aclarar y arreglar los problemas, lo único que consigue es enquistarlos y conseguir que salgan a flote en el momento menos pensado… Por ejemplo, a la vuelta de unas vacaciones…


Todos con los años cambiamos, si no “actualizamos” nuestras relaciones nunca evolucionaremos y el permanecer atascado en una situación o relación no es bueno, nunca es bueno. Si los sistemas operativos de los ordenadores necesitan una actualización, nosotros también. Cuando nos vamos a ir de vacaciones revisamos el coche… Hagámoslo también con nosotros mismos, revisemos y pongamos a punto los sentimientos, ayudará mucho y si seguimos con la gasolina de la comprensión, pasión y seducción no habrá vuelta del verano que acabe con nosotros…

Disfrutad del verano que según el calendario ya comienza y como digo siempre soñar… Pero no solo soñéis, luchar por vuestros sueños y si vuestro sueño es regresar del verano sin tener que acudir a un “abogado matrimonialista” de guardia... con más razón aún  ;)

P.D. En Fabricando Sueños no tenemos animadversión alguna por los abogados ni obviamente por los avestruces. Tampoco incitamos al divorcio, si incitamos en cambio a la felicidad y ahí, lo siento pero si somos partidistas… Preferimos la felicidad y los sueños a los abogados y los avestruces ;)

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