martes, 10 de julio de 2012

Ley de vida

El otro día mientras tomaba tranquilamente café en una de las numerosas terrazas que salpican el paisaje urbano de Madrid pude oír, sin querer eso si, a las personas que estaban sentados en la mesa adyacente a la mía y en transcurso de la amigable conversación que mantenían, uno de ellos utilizaba la siguiente frase; "Es ley de vida"... Sinceramente me llamó la atención, ya que es una frase que había oído a mis padres o abuelos y la persona de la que provenía no era, o al menos no parecía, tan mayor...

El contexto, ya que la frase considero que tiene mucho de tópico, se encuadra dentro de una conversación en la que uno de ellos intentaba explicar al resto de sus compañeros de mesa que en próximas fechas iba a tomar una decisión muy importante para él porque "era ley de vida"... Aunque en un primer momento, como he dicho, me llamó la atención, no le dí mayor importancia hasta que en pocos segundos comprobé que se había generado en la mesa de mis "vecinos de terraza de verano" una discusión sobre esa frase que tan alegremente se repite en un sin fin de dispares situaciones... Fue entonces cuando me hizo reflexionar sobre el significado que tiene tan manido comentario, el significado que le damos y mi particular, y reconozco subjetivo, uso o "desuso" que yo le doy a la frase y a la actitud que demuestro hacia ella y lo que significa.

En la vida tomamos constantemente decisiones, unas sencillas como "carne o pescado, mar o montaña, metro o autobus, slip o boxer..." y otras mucho mas complicadas e importantes como "decidir ante una nueva oferta laboral, un cambio de país de residencia, casarse o únicamente vivir en pareja, divorciarse o continuar con una relación que a ninguna de las dos partes llena, tener hijos o decidir que no se quiere/debe ser padre..." En este segundo grupo algunas de las decisiones pueden significar, y de hecho muchas de ellas lo significan, un giro de 180º en nuestras vidas. Quizá estas situaciones en las que nos vemos obligados a decidir no son planteadas por nosotros mismos sino que es el entorno en general o "nuestro entorno" en particular el que nos obliga a tomar una decisión. Sin generalizar ni dramatizar creo que estos cambios, giros y decisiones deberían ser tomadas desde la libertad y el convencimiento y no desde la "resignación" a una "ley" auto impuesta que cuando no queremos enfrentarnos a una realidad, en ocasiones abrumadora, nos escudamos en ella denominándola "ley de vida"...


Pienso que ninguna "ley de vida" debe influenciarnos o decidir por nosotros, creo que somos dueños de nuestras decisiones, de nuestros aciertos y por supuesto, también de nuestros errores. Creo que es imposible equivocarse porque cada camino que elijamos nos proporcionará sensaciones y vivencias diferentes. Deberíamos liberarnos de la presión a la hora de escoger, nunca dispondremos de todos los datos para poder decidir pero hagamoslo nosotros y si nos equivocamos que al menos podamos echarnos la culpa a nosotros mismo y no a "la vida"... Además no se trata de únicamente de acertar sino también de experimentar. Y en caso de que la decisión tomada no nos convenza y las piezas del puzzle elegidas no encajen, pensemos que; "Hasta el ultimo capitulo estamos a tiempo de reescribir la novela de nuestra propia vida" (1) así que luchemos por escribir un nuevo capitulo si el finalizado no nos gusta, luchemos por ser felices, como he dicho alguna otra vez, nadie va a hacerlo por nosotros... Y menos una "ley de vida" ;)

Un saludo y sueña con nosotros...


(1) Pie de foto de un libro que actualmente estoy escribiendo... También tengo mis sueños e intento luchar por cumplirlos, aunque reconozco que cuesta... ;)

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